Mendiolaza. Arrancó el proceso de revocatoria de la Intendenta Adela Arning.
La doctora Cecilia Matias, jueza de Paz subrogante de Mendiolaza conformó la Junta Electoral Municipal, después que el vecino Alberto Dalmazzo iniciara formalmente el proceso el pasado 25 de febrero.
Esta mañana Mendiolaza amaneció empapelada con el comunicado de la Junta Electoral, anunciando que a partir “del día de la fecha se recibirá solicitud de certificación de firmas de revocatoria en la sede del Juzgado de Paz y en la Comisaría, sin costo alguno”. El notificado agrega: “Cada ciudadano deberá presentarse con el escrito correspondiente o formulario de adhesión y documento de identidad”.
Para avanzar en el proceso de revocatoria se necesita juntar las firmas de al menos el 10% del padrón electoral, como requisito fundamental para los vecinos que apoyen la moción de destituir a la intendenta de la localidad. Primero se requieren el 3% de avales, y luego debe ser completado por el 7% restante.
La doctora Matías fue notificada por la Justicia Electoral Provincial el pasado 13 de marzo, hizo constituir la Junta Electoral Municipal, que ella misma preside e integra junto a las docentes Silvia Corzo de la escuela Domingo Sarmiento y Guadalupe Tillard, del IPEM 317.
La Junta funcionará los martes de 14:30 a 16:30 horas para la recepción de dudas y consultas del padrón, en la sede del Juzgado de Paz de barrio Los Cigarrales.
El próximo martes 25 de marzo, tras el feriado, se brindarán precisiones al público interesado en conocer el proceso.
Si se avanza en el referéndum revocatorio, los mendiolacenses volverán a elegir a un nuevo intendente, que reemplazará a la jefa del Ejecutivo Arning. En el terreno de las especulaciones, es posible que las elecciones se lleven cabo este año, pero en caso de postergarse para el año siguiente, el presidente del Concejo Deliberante asumirá las funciones.
La posibilidad de destituir a un intendente a través de la revocatoria no tiene antecedentes en la vida democrática de las Sierras Chicas. La situación deviene tras la crisis política e institucional que derivó en una renuncia masiva de los funcionarios de mayor confianza de Arning a comienzos de año, y del enorme inconformismo de los vecinos por la falta de respuestas a sus reclamos sobre la prestación general de los servicios públicos.